jueves, octubre 21, 2010

Inventos [1]

Empecé a beber a la edad de los catorce
y nunca le daré a mi madre un reproche
pues fue mi decisión andar siempre de noche
fumando, bebiendo y haciendo mil destroces
yo soy la culpable de todos mis errores
nunca aprendí por más que me caía
pero si estoy segura de que nunca me rendía

Ha habido silencios en que la ira me iradia
son algunos ratos en que me lleno de rabia

Nunca estoy mal y yo tengo la razón
aunque poco a poco se detenga el corazón

No puedo aceptarlo por más que lo he intentado
pero mis tragedias siempre fueron aumentando,
me he sentido mal y me niego a decirlo
me ahoga la vergüenza tan solo con vivirlo

Salir a vagar mi madre no me deja
a veces no me deja ni salir a la esquina
porque en ocasiones me hago la pendeja
yo no necesito mentir ni medicinas

Soy su hija unica
y no visto de túnica
pero se niega a aceptar
su terrible realidad

No soy lo que quiere y nunca lo seré
soy bastante fuerte pero a la vez sensible
aunque mi cara luzca más dura que un tabique

No voy a correr ni tampoco a hacer raíces
pero poco a poco huiré de unos buitres
son esas costumbres que me tienen detenida
son esos caminos que parecen sin salida

Y como nunca me dijeron "estás sola"
no me conformaré con mi tan corta historia
me han faltado golpes
eso no lo dudo
pero en un futuro ya los recibiré
y eso en verdad lo veo muy seguro
si de suerte me lleno; ya lo sé
tan fuertes y seguidos yo no los obtendré

Me sentí avergonzada de mi misma tantas veces
y mi decepción aumentaba con los meses
parecía que esperaba borrarse a mi memoria
mientras me embriagaba afectando mi euforia

Estas putas líneas ya ni tienen dirección
solo sé que digo lo que dicta la razón

Disculpen mi ignorancia, también mi cobardía
perdonen mi arrogancia y mi melancolía
puedo soportarlo con solo un abrazo
pero sin ayuda también podré aguantarlo

Yo no pertenezco a ningún género literario
no me llevo bien ni con mi calendario
no soy perfecta, eso lo sé muy bien
me la vivo soñando en un maldito andén

lunes, octubre 11, 2010

Algo Dieciseis

Owen se dedicaba al cultivo de frutos y verduras en un pueblo de Chiapas, teniendo 64 años enfermó de parálisis en todo el cuerpo, y después de 7 meses, falleció, ahora quedaría a cargo su esposa, quien después de dos años, volvió a vivir con un esposo como se dictaba según las costumbres de aquel pueblo, al cumplir 13 años su hija menor, le dio una nieta. Luego de 3 meses ambos encargados enfermaron y no había ingreso alguno, por lo que la chica tuvo que vender a su recién nacida hija. La zona por la que habitaba la familia de Owen estaba llena de prostíbulos como toda una mafia; si se entrabas a esos lugares como "trabajadora" muy difícilmente se salía, era una región marginal para las mujeres principalmente, así que la hija de Owen vendió a su hija a un dueño de burdeles, quien le ofreció una parte del dinero para darle el resto después de 15 años; edad que ponía como mínima para iniciar tal vida. La chica aceptó la oferta y cuidó de su hija durante 10 años, a quien llamó Helen, al cumplir 11 años la enviaba a buscar empleos domésticos o lo que se ofreciera, con tal de traer suministros y efectivo a casa, la madre de Helen, se había integrado al vicio alcohólico por lo que había dejado de trabajar y exigía a su hija su mantención. A los 12 años Helen empezó a llegar más tarde de lo normal a casa, hecho del que nunca se enteró su madre, empezaba a dejarse engañar por los señores malintencionados, pero en realidad nunca aceptó salir con alguno, más bien empezaba a hacer caso a chicos más cercanos a su edad, aunque no tanto... Helen tenía por lo menos cinco chicos de compañía diferentes al mes, empeoraba cada día más, sin embargo aceptó como responsabilidad seguir trabajando para mantener a su madre, pues encontraba todo el sufrimiento del pasado como explicación de su alcoholismo y drogadicción, costumbres que por supuesto ella se negaba a adoptar.

Cuando faltaba al menos un mes para el cumpleaños 15 de Helen, su madre se arregló y le dijo que no saliera, entonces se dirigieron a la ciudad más cercana; en donde se encontraba el burdel de aquel hombre con quien había vendido a Helen, y mientras llegaban, su madre le dijo " ya que te gusta ser tan alegre, ya que te gusta cambiar de pareja y ser una chica indecente, te llevaré a donde perteneces" a lo que Helen no respondió palabra alguna, pues a pesar del alcoholismo de su madre, ella sentía cierto temor y respeto hacia ella. Al llegar al lugar, la madre de Helen pidió hablar con el patrón, y les hicieron pasar a un cuarto que simulaba algo como una oficina. Al entrar, el dueño expresó: "que bueno que traes el producto, ¡buena cosecha!" a lo que la madre de Helen respondió: "y eso que no la cuidé". Helen empezaba a espantarse, e intentó salir, pero en la puerta estaban los guardias de aquel hombre. "Entonces, me das mi dinero de una vez ¿no?" dijo la madre de Helen, y el señor le contestó: "Por supuesto, $2000 porque no es un inocente ángel", la madre de Helen exigió más pero no pudo hacer nada al respecto, así que salió del lugar sin siquiera voltear a ver a su hija por última vez ni dar más explicación. Entonces aquel hombre le dio la bienvenida a Helen y le asignó un cuarto que compartiría con otras 4 chicas pues era como una pensión de prostitutas por gusto o por no...

Después de tres horas de sentirse defraudada y muy triste por lo que su madre le había hecho; decidió no tomar más importancia a lo sucedido pues ya había tenido esa vida en su pueblo, entonces decidió acostumbrarse y hasta disfrutar de vez en cuando su nuevo "trabajo"...

Después de tres años de dedicarse a la prostitución, Helen ingresó a la escuela; con permiso y reglas del dueño de aquel burdel, en otro pueblo que se encontraba a 45 minutos del lugar. Una escuela en donde nadie le conocía, algo que le causó alivió y depresión a la vez, pero de nuevo optó por ver el lado bueno de la situación, luego de  estar 4 meses en esa escuela, se enamoró de un chico del salón de al lado, y él se sentía también atraído, entonces Helen dejó llevarse por la atracción sin tomar en cuenta su compromiso con el "patrón".

Entonces iniciaron una hermosa relación en la que nadie resultaba aburrido ni molesto, todo parecía ser felicidad, pero en cierto fin de semana, Helen recibió algunas llamadas de su jefe, para que volviera por lo menos un día a la semana a trabajar, pues tenía que reportarse, así como también le llamaban clientes que la buscaban. El chico empezó a molestarse debido a las llamadas sin explicación y peor aún, sabiendo que provenían de varones.

El chico decidió abandonar a Helen debido a las pocas y muy escasas explicaciones que Helen le ofrecía pues no podía decirle la verdad, por lo que aquella relación debió dar un paso de receso.

Mientras pasaba el tiempo de abandono, Helen se sentía profundamente arrepentida de haber aceptado la vida a la que su madre la entregó, se lamentaba por no haber procurado huir de ese horrible lugar, y se sentía muy triste...